Reflexión del Evangelio

Lucas 13, 1-9.

III de la Cuaresma.

Estamos pues, ya muy avanzados en el camino de la cuaresma, y en el Santo Evangelio de este Domingo se nos muestra a un Jesús que invita a la conversión de lo que aparentemente son los “buenos”, pues estos llamados por sí mismos “buenos” van con él a decirle que Pilato había mandado matar a unos Galileos, mientras ofrecían sus sacrificios, Jesús de una manera inteligente y paciente responde “¿Piensan ustedes que estos Galileos, por lo que les pasó son más pecadores que los demás galileos?” Una muestra fehaciente que Jesús da es: que no siempre las calamidades del hombre nos vienen de Dios, sino que de los mismos hombres, pero tiene una advertencia muy clara “sino se convierten” les pasará lo mismo.

Reflexión Cuaresmal

¿Quien es un amigo de Dios? es el que ordenadamente usa de todas las cosas dadas por la naturaleza, y nunca deja de hacer todo el bien que puede. Pero, ¿quien es un Cristiano?, un cristiano, es el que trabaja; ser cristiano  es todo lo que al hombre le es posible, por imitar a Cristo, tanto en su obras como en sus palabras, creyendo en la santísima trinidad con fe recta y exenta de error. (San Juan Clímaco)

Hoy más que nunca, nos encontramos con la necesidad de darnos una respuesta al sentido verdadero de la cuaresma o de los tiempos santos como acostumbramos nombrar, pero el sentido exacto o cercano, independientemente del significado teórico, cada uno se lo vamos a dar desde nuestra disposición o indisposición.

Con el miércoles de ceniza que ya hemos vivido este pasado trece de febrero, iniciamos el tiempo litúrgico que llamamos “cuaresma”, o mejor dicho, el camino hacia la pascua, “el paso que Cristo ya ha dado por nosotros de la muerte a la vida” mediante su Pasión, Muerte y Resurrección. La cuaresma no es un fin, sino un medio, un instrumento vivencial desde nuestro tiempo y espacio personales para alimentar nuestra fe a través de una escucha más atenta y prolongada de la Palabra de Dios que como dice <<Máximo el Confesor>>: el Nuevo testamento, para ser plenamente comprendido, tiene que ser entendido no solo como revelación del misterio ya presente y operante de la salvación en Cristo, sino como preparación a su segunda venida, dado que concluye con el grito final del Apocalipsis “Ven Señor Jesús”.