Reflexión del Evangelio

Written by admin on marzo 2, 2013. Posted in Liturgia

Lucas 13, 1-9.

III de la Cuaresma.

Estamos pues, ya muy avanzados en el camino de la cuaresma, y en el Santo Evangelio de este Domingo se nos muestra a un Jesús que invita a la conversión de lo que aparentemente son los “buenos”, pues estos llamados por sí mismos “buenos” van con él a decirle que Pilato había mandado matar a unos Galileos, mientras ofrecían sus sacrificios, Jesús de una manera inteligente y paciente responde “¿Piensan ustedes que estos Galileos, por lo que les pasó son más pecadores que los demás galileos?” Una muestra fehaciente que Jesús da es: que no siempre las calamidades del hombre nos vienen de Dios, sino que de los mismos hombres, pero tiene una advertencia muy clara “sino se convierten” les pasará lo mismo.

Me gustaría detenerme en esta respuesta, Jesús no nos dice “si quieren, pueden convertirse” sino que claramente nos dice, “sino se convierten” esta advertencia de Jesús me hacer recordar las palabras del profeta” hoy es el tiempo propicio”, ¿pero propicio para? Pare tener una verdadera conversión a Dios y darle totalmente la espalda a los pecados, pues conversión es eso, dar la espalada a los pecados y girar 360 grados para ponernos frente de Dios, y decir “con todas mis limitaciones aquí me tienes Señor”, ciertamente que este camino de conversión que nosotros nos propusimos iniciar con el miércoles de ceniza no se dará de la noche a la mañana sino que es un proceso que necesita de una ayuda externa a nosotros, para con esa conversión dar frutos y frutos en abundancia, y con estos frutos poder ser esa higuera a la que Jesús se refiere, que si bien no damos frutos, se nos ayudará para poder darlos, pues se nos removerá la tierra y se nos regará, son esas las delicias que Nuestra Madre Iglesia nos regala, pues es ella la que nos riega y nos abona con todas sus gracias.

Pidamos pues que en este año de la fe, y en esta etapa en que la Iglesia espera un Sumo Pontífice según su corazón, el Señor nos ilumine con su gracias para poder ser una higuera que no estorbe y que de fruto en la sociedad que tanto espera de nosotros como Cristianos, pues nosotros tenemos que ser una higuera que dé sombra en esta gran insolación de violencia, tenemos que ser paz y luz y sal para la tierra, dejémonos pues inundar por la Palara de Dios y seamos ese terreno fértil que recibe la semilla y le da fruto. LAUS DEO.

Seminarista Edgar Quiroga Ceballos
Alumno del tercer año de filosofia

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